En el centro de la escena, Rosario Central y Newell's concentran la atención política y los fondos, en una movida que combina infraestructura deportiva, cálculo electoral y vínculos personales en el mapa de poder rosarino.
Los "grandes" se llevan las luces
Los XIII Juegos Suramericanos, que se disputarán del 12 al 26 de septiembre en Rosario, Santa Fe y Rafaela, convocarán a más de 4.000 atletas de 15 países . La provincia invirtió más de 90 millones de dólares en infraestructura deportiva para el evento , pero una porción significativa de esos fondos llegará directamente a los clubes tradicionales para que acondicionen sus instalaciones.
En Rosario, Newell's Old Boys será sede oficial: su estadio albergará el fútbol masculino y su estadio cubierto funcionará como locación indoor. A cambio, la Lepra recibirá $370 millones para renovar el techo, vestuarios, butacas y baños del cubierto, además de analizar la construcción de dos canchas de césped sintético .
Rosario Central, por su parte, no será sede oficial —optó por preservar el césped de su estadio para los compromisos internacionales del primer equipo— pero no se queda afuera del reparto. El Canalla percibirá $450 millones para levantar un gimnasio cubierto en un predio del Cruce Alberdi, donde proyecta un polo deportivo y de captación de fútbol infantil. Ese gimnasio servirá como centro de entrenamiento para las delegaciones extranjeras .
El dato político: una vicepresidenta, un presidente y una amistad de facultad
La inversión en Central no es ajena al entramado personal que une al gobierno provincial con la dirigencia auriazul. Carolina Cristinziano, vicepresidenta del club y pareja de su presidente Gonzalo Belloso, compartió la carrera de Ciencia Política con Maximiliano Pullaro en los pasillos universitarios . Ese vínculo de antaño, que el texto original presenta como una anécdota de formación, adquiere peso real cuando se cruzan con los números: $450 millones de fondos públicos para una institución que, si bien aportará una instalación para entrenamientos, no correrá el riesgo de desgastar su cancha principal.
La operación revela una lógica clásica de la política argentina: los eventos deportivos internacionales funcionan como caja de resonancia para distribuir recursos y construir lealtades con actores clave del territorio. En una ciudad donde el fútbol es estructura social y las internas de Central y Newell's movilizan masas, financiar a ambos clubes es también una forma de neutralizar resistencias y sumar adhesiones en el principal distrito electoral de la provincia.
El reparto detrás de los flashes
Más allá de la disputa canalla-leprosa, otros clubes rosarinos reciben montos millonarios que, en algunos casos, superan a los de los equipos de fútbol más populares. El ranking de beneficiarios locales lo encabeza Provincial, con casi $1.000 millones para su estadio cubierto y gimnasio. Le sigue el Jockey Club, con $840 millones para su pista de equitación, y Gimnasia y Esgrima de Rosario, con casi $750 millones para su cancha de pelota vasca .
Completan la lista el Rosario Golf Club ($500 millones), el Club Atlético del Rosario ($200 millones para cricket) y, en Santa Fe capital, el Yacht Club ($329 millones), Regatas ($107 millones), El Quillá ($100 millones), Náutico Sur ($66,5 millones), Belgrano ($30 millones) y Azopardo ($20 millones) .
La distribución muestra una estrategia de amplitud territorial: no solo se premia a los clubes de élite o de mayor convocatoria mediática, sino que se incluyen instituciones de deportes alternativos y de barrio, lo que permite tejer una red de beneficiarios que trasciende las grietas futbolísticas.
"Volvió Rosario": la segunda etapa de un plan de imagen
Pullaro no disimula el objetivo político detrás de la inversión. El gobernador santafesino inscribe estos fondos en lo que denomina la "segunda etapa" para Rosario, la tercera urbe del país. La primera fue bajar los históricos niveles de violencia que convirtieron a la ciudad en protagonista de las secciones policiales. Ahora, apuesta a grandes obras que cambien la cara urbana y mejoren la conectividad .
El slogan que repite el oficialismo —"Volvió Rosario"— busca capitalizar electoralmente la transformación de una ciudad que, durante años, fue sinónimo de inseguridad y narco. Los Juegos Suramericanos funcionan como el escaparate perfecto para exhibir esa reconstrucción: además de los fondos para clubes, la provincia construye el Centro Acuático Provincial, la Arena Rural —que luego servirá para espectáculos—, el Parque de la Cabecera bajo el Puente Rosario-Victoria, y avanza con la repavimentación del aeropuerto y la boulevarización de la Avenida Jorge Newbery .
El balance: deporte, obra pública y electoralismo
La movida de Pullaro no es original, pero es efectiva. Usar un evento internacional para canalizar fondos públicos hacia clubes e instituciones con peso territorial es una fórmula probada en la política argentina. Lo que distingue esta operación es la precisión del cálculo: beneficiar a Central y Newell's por igual, asegurar la complicidad de la dirigencia deportiva local y, de paso, reforzar una narrativa de gestión que apunta a las urnas.
El riesgo, como siempre, está en la rendición de cuentas. Que los fondos lleguen, que las obras se terminen a tiempo y que los legados prometidos —polos deportivos, centros de entrenamiento, mejoras de infraestructura— no queden en simples anuncios de campaña. Rosario ya fue sede de grandes eventos que dejaron obras inconclusas. Pullaro apuesta a que esta vez la historia sea diferente. El reloj corre: faltan menos de cinco meses para el pitazo inicial.