Mientras el intendente Pablo Javkin respalda un proyecto privado para construir una torre de 11 pisos preservando la estructura original, el concejal Juan Monteverde encabeza el rechazo denunciando excepciones urbanísticas. En el medio, el propietario advierte que, sin inversión, la casona está condenada a la ruina definitiva tras años de abandono y seis usurpaciones.
Preservación o abandono: El dilema del inversor
Luciano Agüero, propietario del inmueble ubicado en Belgrano 548, expuso en la comisión de Planeamiento la insostenibilidad económica de mantener la casona bajo las normativas actuales. Según el empresario, la vivienda se volvió "invendible" y sufrió un deterioro acelerado producto de la inseguridad y los altos costos operativos.
La propuesta de la familia propietaria rompe con el esquema tradicional de los convenios urbanísticos rosarinos: en lugar de dejar solo la cáscara (la fachada), el proyecto contempla la conservación íntegra de la casa. La torre de 35 metros se edificaría en el fondo del lote, lo que antes era el patio, sin alterar la estructura histórica. "Nadie quiere más esa casa que nosotros; tiene un valor emocional enorme, pero hoy está presa de normativas que la condenan", sentenció Agüero.
Rosca política y el "Club de las Ruinas"
El debate escaló rápidamente hacia una interna política con tintes electorales. El oficialismo, representado por el concejal Fabrizio Fiatti, defiende la iniciativa argumentando que el edificio no impacta en el eje simbólico del Monumento a la Bandera, ya que se encuentra en un lote interno con retiro de edificación.
Desde el Palacio de los Leones, la respuesta a las críticas fue punzante. Javkin ironizó sobre la existencia de un "club de defensores de ruinas", apuntando contra quienes rechazan proyectos de inversión sin proponer alternativas de financiamiento para sostener el patrimonio.
El factor Monteverde: El líder de Ciudad Futura, alineado con el Colegio de Arquitectos, objeta las excepciones y advierte sobre la alteración del entorno histórico.
Contradicciones en el peronismo: Algunos sectores de la oposición admiten por lo bajo la incomodidad que genera la postura de Monteverde. Sostienen que, si se bloquean estos desarrollos, el único destino final para estas propiedades termina siendo la demolición por abandono.
Fantasmas del pasado: Aqualina y el Colegio de Arquitectos
La discusión reflotó viejas heridas del urbanismo rosarino. En el oficialismo recordaron la polémica construcción de la torre Aqualina (130 metros) durante el socialismo, autorizada sin estudios de impacto ambiental.
Asimismo, las críticas apuntaron a Rubén Palumbo, actual presidente del Colegio de Arquitectos y opositor al proyecto de la casona. En el entorno de Javkin recordaron su renuncia como funcionario de la gestión de Hermes Binner tras el escándalo por el derribo de la Casa Tiscornia, un hito patrimonial que se perdió para siempre. La sospecha de la Intendencia es que existe una alianza política entre el Colegio y Monteverde para obstruir la gestión local.