Desde el oficialismo, el diputado nacional Nicolás Mayoraz confirmó que la obligatoriedad dejará de ser un requisito para los candidatos. El principal motivo esgrimido es la intención del Gobierno de eliminar también las elecciones Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO).

Según la explicación técnica, sin el "filtro" que representan las primarias, la cantidad de candidatos en las elecciones generales podría multiplicarse. "Se podría dar un debate de hasta quince candidatos con dispares posibilidades de ganar", señalaron fuentes oficiales, lo que dificultaría la organización y la dinámica de la discusión. De aprobarse la reforma, los candidatos podrán evaluar si les conviene asistir o "dejar la silla vacía" sin enfrentar las consecuencias legales actuales.

Sanciones y reglas que quedarían sin efecto
La actual Ley 27.337 establece un marco rígido para garantizar que la ciudadanía conozca las propuestas de los aspirantes a la Casa Rosada. Entre los puntos que quedarían sin efecto se destacan:
- Sanciones por ausencia: Hoy, el candidato que no se presenta es castigado con la quita de los espacios de publicidad audiovisual gratuitos otorgados por el Estado.  

- Instancias fijas: La ley obliga a realizar dos debates previos a las generales (uno de ellos en el interior del país) y un tercero en caso de balotaje.  

- Transmisión gratuita: La normativa garantiza la difusión en directo por Radio y Televisión Argentina (RTA) y la disponibilidad gratuita de la señal para todos los medios privados del país.

Un retroceso en la tradición democrática reciente
Haber instaurado el debate obligatorio fue considerado un hito para la democracia argentina, equiparando al país con otras naciones de la región que poseen una larga trayectoria en la materia. El sistema actual permitió los cruces televisivos de 2019 y de 2023, año en el que el propio Javier Milei participó de tres instancias antes de resultar electo. 
 Anteriormente, la realización de estos encuentros dependía de la voluntad de los candidatos o de iniciativas de ONG, lo que solía derivar en ausencias estratégicas, como la de Daniel Scioli en la primera vuelta de 2015 o la histórica "silla vacía" de Carlos Menem en 1989. Con la nueva propuesta, el sistema volvería a depender exclusivamente de la conveniencia política de cada fuerza.