En la Casa Rosada, donde ya no ven retorno en la guerra fría con el Presidente, el silencio oficial solo confirma una certeza: temen el poder de daño electoral de una candidatura villarruelista para 2027.

El posteo que incomodó Olivos
El movimiento fue calculado. Mientras Milei exhibía la reforma laboral como triunfo de gestión, Villarruel publicó en redes: "Sin empleo nacional y sin producción nacional no hay políticas reales de gobierno".
 El mensaje, interpretado por funcionarios consultados por Ámbito como un ensayo de política económica propia, no quedó ahí. La vice agregó una carga geopolítica explícita: defendió la política arancelaria de Donald Trump tras el fallo de la Corte Suprema estadounidense y alertó que "la apertura total de importaciones solo favorece la dependencia de China", un guiño nacionalista que excede ampliamente su rol institucional.

La reacción del oficialismo fue el silencio. Ni la tropa twittera de Santiago Caputo, ni el staff de Karina Milei, ni voceros oficiales respondieron. "Entró la balubi", grafican en términos jóvenes para dimensionar el impacto: una eventual candidatura de Villarruel podría partir o drenar el caudal electoral de La Libertad Avanza en la próxima contienda presidencial.

La gira silenciosa y el armado territorial
El desafío no fue improvisado. Días antes, desde La Rioja, Villarruel sorprendió exhibiendo vínculos con Ricardo Quintela, uno de los gobernadores peronistas más críticos de Milei, y detalló un recorrido de 19 provincias visitadas desde su asunción: "desde emprendimientos productivos hasta parques eólicos, priorizando mostrarle a los argentinos la cultura del esfuerzo colectivo". Un armado territorial silencioso que contrasta con la agenda mediática del Presidente.

Aunque la vice desmintió haber anticipado su candidatura 2027 durante el viaje, en la Casa Rosada mantienen otro diagnóstico desde hace meses. La desconfianza de Javier Milei es pública: acusó a Villarruel de operar a favor del peronismo en el Senado, más allá de su buena sintonía con José Mayans, jefe del bloque justicialista. La respuesta fue enviar a Patricia Bullrich como interventora virtual del recinto y poner en duda la continuidad de Bartolomé Abdala como vicepresidente provisional —podría ser reemplazado por Nadia Márquez, legisladora alineada con Karina Milei.

El electorado que La Libertad Avanza no quiere perder
El cálculo político es brutal. Con el PRO diezmado y devorado por los Milei, y más allá del globo de ensayo de Dante Gebel, Villarruel aparece como la única figura con potencial de romper el monopolio electoral del oficialismo. Su perfil nacionalista y militar atrae sectores que el libertarismo ortodoxo no alcanza: el peronismo conservador, la familia militar, el establishment empresario que observa en ella una "derecha racional" frente a la apertura indiscriminada de importaciones.

El mensaje del viernes llevó preocupación palpable al Gobierno. No solo insinuaba una plataforma económica alternativa, sino que cuestionaba la matriz de dependencia con China —uno de los ejes de la política exterior mileísta— y proponía una industrialización defensiva que suena a desarrollismo clásico.

La tensión se evidenció en el intercambio ácido de este fin de semana: cuando un usuario de X la acusó de "traidora a los Milei", Villarruel respondió tajante: "No robo. No hago negocios con el Estado. No cometo delitos. Slds". Un tiro por elevación contra Karina Milei, en medio de las acusaciones por el desvío de fondos de la ANSES y el escándalo de la criptoestafa Libra que involucra al Presidente.

Estrategia del silencio, riesgo de fragmentación
El Gobierno optó por el hermetismo para no escalar un enfrentamiento público que podría hacerles perder un pedazo del electorado duro. Pero el costo es la convivencia forzada con una vice que ya no disimula su proyecto propio.

La semana que viene será clave: el discurso de Milei ante la Asamblea Legislativa el domingo, precedido por la sanción de la reforma laboral este viernes, marcará el tono. Mientras tanto, Villarruel sigue jugando con los nervios de La Libertad Avanza, sembrando el germen constitutivo de lo que podría ser la primera gran fractura del armado que llegó al poder en 2023.