Fisuras en el pacto: Pullaro marca distancia de la Casa Rosada y advierte por el impacto social del ajuste
En una de sus intervenciones más críticas desde el inicio de la gestión nacional, el gobernador de Santa Fe, Maximiliano Pullaro, endureció su discurso frente a las políticas económicas de Javier Milei. Durante un encuentro con sectores productivos y sociales, el mandatario santafesino rompió la tregua discursiva para señalar que "la economía no está bien" y que el ajuste ha cruzado un límite donde las familias trabajadoras de la provincia ya no logran cubrir sus necesidades básicas antes de que termine el mes.
El reclamo de la "economía real" frente al equilibrio fiscal
El posicionamiento de Pullaro representa un giro estratégico que busca dar voz a los reclamos de las clases medias y los sectores productivos regionales. En sus declaraciones, el gobernador enfatizó que si bien comparte la necesidad de alcanzar el equilibrio de las cuentas públicas, los métodos aplicados por el Ministerio de Economía nacional están generando una recesión que golpea directamente el consumo y la estabilidad emocional de los ciudadanos. Afirmó rotundamente que el orden fiscal "no puede ser un fin en sí mismo" si el costo es la parálisis del aparato productivo santafesino.
Este cambio de tono no es casual en este marzo de 2026. Pullaro percibe que el humor social en los grandes aglomerados urbanos está mutando debido a la combinación de tarifazos, aumentos en los alimentos y la incertidumbre laboral. Al despegarse de la narrativa oficialista, el gobernador intenta blindar su propia gestión, diferenciando el esfuerzo que hace la provincia por mantener la obra pública y la seguridad de la "motosierra" nacional que, según sus palabras, está asfixiando a los que producen y trabajan todos los días.
Los puntos de conflicto: Obra pública, subsidios y producción
La tensión entre Santa Fe y la Nación se manifiesta en ejes concretos que afectan la dinámica diaria de la provincia y que Pullaro puso sobre la mesa de manera directa:
El parate de las rutas nacionales: El gobernador reclamó por el estado de abandono de las arterias federales que atraviesan Santa Fe, señalando que la falta de inversión nacional no solo afecta el transporte de la cosecha, sino que pone en riesgo la vida de los conductores.
La pérdida de poder adquisitivo: Pullaro advirtió que el aumento del costo de vida ha superado largamente las actualizaciones salariales, lo que se traduce en una caída estrepitosa de las ventas en los comercios de cercanía y una presión creciente sobre los comedores escolares y comunitarios.
Defensa del interior productivo: El mandatario ratificó que Santa Fe no aceptará políticas que castiguen al campo o a la industria con más retenciones o falta de incentivos, posicionándose como el principal custodio de los intereses del "corazón productivo" frente a una visión centralista de la economía.
Consecuencias: Un nuevo escenario político para el 2026
El dato central de este endurecimiento es el impacto que tendrá en la relación institucional de cara a la firma de futuros pactos o acuerdos de gobernabilidad. Pullaro ha dejado de ser un aliado silencioso para transformarse en un interlocutor crítico que exige "humanizar" la economía. Para el sistema político argentino, este quiebre sugiere que los gobernadores de las provincias "con caja y producción" ya no están dispuestos a pagar el costo político del ajuste nacional sin recibir a cambio garantías de inversión y reactivación.
Mientras la Casa Rosada insiste en que los números macroeconómicos están cerrando, desde la gobernación de Santa Fe responden que "los números tienen que cerrar con la gente adentro". Durante los próximos meses, la relación entre Pullaro y Milei entrará en una etapa de negociación mucho más áspera, donde la provincia hará valer su peso específico para intentar torcer el rumbo de medidas que, según el diagnóstico del gobernador, están llevando a las familias santafesinas a una situación de vulnerabilidad extrema e insostenible en el corto plazo.