El centro del poder iraní bajo fuego
El Ejército de Israel intensificó este martes su ofensiva sobre Teherán con un ataque de precisión contra el complejo gubernamental central, arrojando "decenas de municiones" sobre tres blancos estratégicos: la Oficina Presidencial, el edificio del Consejo Supremo de Seguridad Nacional y un instituto de entrenamiento de oficiales. El golpe representa una escalada sin precedentes en la campaña militar, que busca desarticlar la cúpula de mando del régimen.

La operación se enmarca en la denominada "Guerra de los 12 días", un conflicto que estalló el pasado sábado con un ataque conjunto de Estados Unidos e Israel contra instalaciones nucleares y militares iraníes, y que ya deja secuelas tanto en el terreno geopolítico como en el balance humanitario.

Daños en Natanz: la sombra nuclear
El Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA) confirmó este martes "daños recientes" en los edificios de acceso de la planta subterránea de enriquecimiento de uranio de Natanz, el centro neurálgico del programa atómico iraní. Sin embargo, la agencia nuclear de la ONU descartó riesgos radiológicos inmediatos y precisó que la infraestructura subterránea —ya "gravemente dañada" durante los combates de junio— no sufrió impactos adicionales según imágenes satelitales.

La distinción es clave: mientras los edificios superficiales quedaron comprometidos, el corazón del enriquecimiento parece haber resistido, aunque la evaluación permanece en curso.

El costo humano: cifras que preocupan
La Media Luna Roja iraní actualizó drásticamente el balance de víctimas, elevando el número de muertos a 787, un salto de 232 fallecimientos respecto a los 555 reportados apenas 24 horas antes. La organización de derechos humanos HRANA, con sede en Washington, ofrece un panorama aún más crudo: al menos 742 civiles muertos, entre ellos 176 menores de edad, y 971 heridos, incluyendo 115 niños. Además, 624 decesos adicionales aguardan confirmación forense.

Las cifras, aún no verificadas de manera independiente, alimentan la presión internacional sobre la conducción del conflicto y reavivan el debate sobre la proporcionalidad de los ataques en zonas urbanas densamente pobladas.

La respuesta iraní y la escalada regional
Mientras Teherán sufre los golpes en casa, la Guardia Revolucionaria afirmó haber destruido una sede militar de Estados Unidos en Baréin, y Hezbolá anunció el envío de drones contra una base israelí desde el Líbano. Los bombardeos cruzados sobre Beirut y Teherán confirman que el frente se ha regionalizado, con riesgo de involucrar a actores estatales y no estatales en una espiral de violencia de difícil contención.

Washington y Jerusalén, por su parte, mantienen una ofensiva diplomática paralela para justificar el ataque del sábado, argumentos que el régimen iraní rechaza categóricamente mientras intenta proyectar capacidad de respuesta pese al castigo militar recibido.