La norma detalla los mecanismos para bancarizar los USD 170.000 millones que circulan en el mercado informal y establece las reglas de adhesión al Régimen Simplificado de Ganancias (RSG), clave para monotributistas que busquen transparentar sus ahorros. Sin embargo, persisten las dudas sobre si la reglamentación satisfará a las entidades financieras y cómo impactarán las multas automáticas en pequeños contribuyentes.

Dólares del colchón: la obligación de bancarizar
La reglamentación impone una condición ineludible: para utilizar los dólares acumulados en el informalidad, es necesario bancarizarlos. Según fuentes de la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA), los contribuyentes tendrán dos vías:
Depósito previo: ingresar los billetes en su cuenta bancaria y luego transferirlos.
Transferencia directa: enviar los fondos a otra persona sin pasar por la cuenta propia.

"Podés usar los dólares del colchón en la medida en que estén bancarizados, porque de esa manera cumplís con las recomendaciones del GAFI y del FMI", explicaron desde el organismo que conduce Andrés Vázquez. El rastreo del dinero permite al fisco monitorear el financiamiento del terrorismo y el lavado de activos, al tiempo que impulsa la circulación financiera y la expansión del crédito.

Caputo fue explícito sobre el objetivo macroeconómico: "Imaginate si la mitad de esos USD 170.000 millones fuera al sistema financiero en los próximos meses, los problemas de la Argentina se solucionarían", sostuvo en diálogo con Radio Mitre. La cifra representa casi tres veces el total de depósitos del sector privado actualmente registrados.

Régimen Simplificado de Ganancias: la trampa para monotributistas
Para adherir al RSG —y así poder blanquear sin mayores consecuencias fiscales— los contribuyentes deben cumplir tres requisitos:
Ingresos menores a $1.000 millones en el último año.
Patrimonio inferior a $10.000 millones.
No estar identificado como gran contribuyente.

El decreto aclara que se computan solo ingresos propios, excluyendo los percibidos como intermediario. Los beneficios incluyen presunción de exactitud y efecto liberatorio del pago, además de definir con precisión qué constituye una "discrepancia significativa".

La trampa: los monotributistas que no se inscriban en el RSG quedarán expuestos a fiscalización si deciden sacar sus dólares del colchón. Deberán evaluar si conviene más pagar más impuestos bajo el régimen simplificado o arriesgarse a una investigación. Desde ARCA confían en que la mayoría adherirá, aunque en los próximos días se publicarán Resoluciones Generales para operativizar el proceso.

Multas automáticas: alivio para pymes y cambio de umbrales
La polémica por la actualización del 100.000% en multas automáticas —especialmente para pymes— encontró una respuesta parcial en la reglamentación. El fisco nacional implementará una discriminación por contribuyente: a las empresas más pequeñas no se les automatizará la intimación, sino que recibirán recordatorios para regularizar espontáneamente antes de iniciar sumarios.

En materia penal, el decreto establece que el nuevo umbral de punibilidad por evasión simple —que salta de $1,5 millones a $100 millones— se aplicará con retroactividad benévola: los denunciados antes de la publicación podrán solicitar la ley penal más favorable. El monto se actualizará anualmente según un método indexatorio.

Incertidumbre bancaria y cambio en la UIF
Todavía resta verificar si la reglamentación oficial resulta suficientemente satisfactoria para que los bancos privados acepten los dólares del colchón sin exigir mayores especificaciones. La Unidad de Información Financiera (UIF), entidad clave en la cadena de control, atraviesa un cambio de autoridades que podría demorar la puesta en marcha operativa.

La apuesta del Gobierno es que la seguridad jurídica prometida desbloquee la inversión reprimida. Pero entre la burocracia de la bancarización, la disyuntiva impositiva de los monotributistas y la desconfianza histórica hacia el sistema financiero, el "blanqueo popular" enfrenta una prueba de fuego en las próximas semanas.