Irán desafía a Trump y lanza una nueva ola de ataques: "No llames acuerdo a tu derrota"
El régimen de Teherán niega negociaciones con Washington, anuncia operaciones contra Israel en apoyo a Hezbolá y advierte que el petróleo no volverá a sus precios habituales hasta que las Fuerzas Armadas iraníes "garanticen la estabilidad de la región".
La tensión escaló mientras el Pentágono ordena el despliegue de 2.000 paracaidistas en Oriente Medio.
El conflicto en Oriente Medio entró en una fase de máxima tensión este miércoles cuando Irán rechazó categóricamente las afirmaciones de Donald Trump sobre un posible acuerdo nuclear y, en cambio, anunció el inicio de una nueva ola de ataques contra Israel. La respuesta iraní, contundente y desafiante, llegó a través de un comunicado del Comando Unificado de Operaciones Khatam al-Anbiya, recogido por la agencia Tasnim, vinculada a la Guardia Revolucionaria: "No llames acuerdo a tu derrota. La era de tus promesas ha terminado".
La advertencia se produce en el vigésimo sexto día de guerra y mientras el barril de Brent, referencia en Europa, se mantiene por encima de los 100 dólares (100,42), presionado por el bloqueo parcial del estrecho de Ormuz y las amenazas de Teherán de que los precios no normalizarán hasta que las Fuerzas Armadas iraníes impongan estabilidad en la región.
Doble estrategia: negociación militar y despliegue de tropas
La administración Trump mantiene dos vías simultáneas y contradictorias. Por un lado, el presidente estadounidense se mostró convencido el martes de que ambas naciones alcanzarán un entendimiento, pese a que Irán solo reconoce contactos indirectos y niega cualquier negociación formal. Según The New York Times, Washington habría trasladado a Teherán una propuesta de 15 puntos canalizada a través de Pakistán, con líneas generales vinculadas al programa nuclear.
Por otro, el Pentágono ordenó el despliegue de al menos 2.000 paracaidistas del Ejército de EE.UU. en Oriente Medio para ofrecer "nuevas posibilidades de acción" al presidente, según The Washington Post. El mismo diario señala que la medida podría utilizarse para tomar la isla de Kharg, principal centro de exportación de petróleo iraní, una operación que elevaría drásticamente la escalada bélica.
Operaciones militares y crisis humanitaria
La Guardia Revolucionaria iraní anunció que ya ha golpeado puntos estratégicos e instalaciones militares del norte de Israel y advirtió que tanto posiciones de tropas hebreas en Palestina como ciudades israelíes —Tel Aviv, Kiryat Shmona, Bnei Brak— y bases militares estadounidenses en la región serán objeto de "intensos ataques". Durante la noche, las Fuerzas de Defensa de Israel identificaron al menos tres andanadas de misiles lanzados desde territorio iraní.
La crisis se extiende por toda la región. Países del Golfo como Baréin y Arabia Saudí interceptaron drones iraníes; en Kuwait, uno de estos artefactos provocó un incendio en el aeropuerto internacional. En el Líbano, al menos nueve personas murieron y más de 40 resultaron heridas en nuevos bombardeos israelíes, mientras las autoridades hebreas emitieron órdenes de evacuación forzosa para siete zonas de los suburbios del sur de Beirut, incluyendo Haret Hreik, Yobeiri y Laylaki.
Presión diplomática y tensión energética global
China intentó insertarse en la mediación cuando el canciller Wang Yi exhortó a su par iraní, Abás Araqchí, a retomar la vía del diálogo e iniciar conversaciones de paz "lo antes posible". Sin embargo, el bloqueo parcial de Irán en el estrecho de Ormuz —por donde transita aproximadamente el 20% del petróleo mundial— ya genera efectos colaterales globales: Filipinas declaró estado de emergencia energética con apenas un mes de reservas disponibles, y toda Asia enfrenta riesgos de suministro.
En un intento por mitigar la presión internacional, la misión de Irán ante la ONU aclaró que los buques "no hostiles" que no participen en ataques contra Teherán pueden transitar el estrecho "de manera segura", siempre que coordinen con las autoridades iraníes. La medida, lejos de calmar los mercados, evidencia la nueva realidad geopolítica: Irán asume el control de facto de una vía estratégica global y condiciona su apertura a sus propios términos de seguridad.