Alerta económica: En la era Javier Milei cerraron casi 22 mil empresas y se perdieron más de 290 mil empleos
Un informe lapidario revela el profundo impacto de la recesión en el tejido productivo argentino durante el último año. Según los datos que maneja el sector industrial y gremial, la combinación de caída del consumo, apertura de importaciones y aumento de costos operativos provocó el cierre de miles de unidades productivas, dejando un tendal de desocupados en el sector privado registrado.
El derrumbe del sector privado: Pymes en la mira
La cifra es contundente: cerca de 22.000 empresas dejaron de existir en el último ciclo, siendo las pequeñas y medianas empresas (Pymes) las más castigadas. La bajada de línea oficial sobre el ajuste fiscal y la búsqueda del déficit cero ha tenido como contrapartida una parálisis de la actividad económica que muchas firmas no pudieron resistir. El cierre de estas empresas no solo representa una pérdida de capital nacional, sino también la destrucción de cadenas de valor locales que difícilmente vuelvan a recuperarse en el corto plazo.
En la rosca empresaria, el malestar es creciente. Si bien algunos sectores vinculados al agro o la energía muestran números positivos, la industria manufacturera y el comercio minorista enfrentan un escenario de asfixia. La pérdida de más de 290.000 empleos registrados es el indicador más doloroso de esta crisis, ya que se trata de puestos de trabajo de calidad que han desaparecido del radar del Ministerio de Trabajo, empujando a miles de familias hacia la informalidad o la desocupación.
Las causas del éxodo productivo
Los especialistas señalan que no hubo un solo factor, sino una "tormenta perfecta" que barrió con las empresas:
-Colapso del consumo interno: Con salarios que corren muy por detrás de la inflación (especialmente tras conocerse que una familia tipo necesita $1,3 millones para no ser pobre), las ventas se desplomaron.
-Aumento de costos: El tarifazo en energía y transporte, sumado a la suba de alquileres tras la desregulación, destruyó la rentabilidad de los comercios y fábricas.
-Apertura comercial: El ingreso de productos terminados del exterior, en un contexto de costos locales altos, dejó fuera de competencia a miles de productores nacionales.
Consecuencias: El desafío de la paz social
La destrucción de empleo registrado genera una presión adicional sobre el sistema de seguridad social y sobre las provincias. En distritos como Santa Fe, donde el gobernador Maximiliano Pullaro intenta sostener la obra pública para amortiguar el desempleo, el cierre de empresas nacionales complica cualquier plan de reactivación. Mientras el Gobierno Nacional insiste en que estos son "costos necesarios" para sanear la economía, los sindicatos nucleados en la CGT advierten que el límite de la paciencia social está cerca.
La pérdida de 290.000 puestos de trabajo en blanco significa menos aportes a las obras sociales y al sistema jubilatorio, lo que agrava el déficit que el propio Ejecutivo busca combatir. Con una reforma laboral que ahora busca flexibilizar las condiciones de contratación, la duda del mercado es si estas medidas lograrán fomentar la creación de nuevos empleos o si solo servirán para precarizar los pocos que aún se mantienen en pie.