Hito Bilateral: Los ejes del histórico acuerdo comercial entre Argentina y Estados Unidos
En un giro estratégico para la política exterior, el Gobierno de Javier Milei selló un Acuerdo de Comercio e Inversiones Recíprocos con la administración de Donald Trump. El pacto, un documento de 37 páginas difundido por la USTR, elimina aranceles para sectores clave y prioriza a Washington en la explotación de minerales críticos, consolidando una alianza que busca reconfigurar el tablero económico regional.
La apertura de mercados y el fin de los aranceles
El acuerdo establece un ambicioso esquema de beneficios mutuos. Estados Unidos se comprometió a eliminar más de 1.600 aranceles recíprocos, mientras que Argentina dará de baja unos 220 gravámenes para productos estadounidenses. Uno de los datos más fuertes para el sector agroindustrial es el salto en la cuota de carne vacuna: Argentina podrá exportar 100.000 toneladas con acceso preferencial, cuadruplicando el cupo actual y generando ingresos estimados en US$ 800 millones adicionales.
Por el lado de las importaciones, el país facilitará el ingreso de vehículos, autopartes, productos informáticos y maquinaria. Además, el Gobierno nacional aplicará un cambio regulatorio clave: aceptará la aprobación de la FDA (Administración de Alimentos y Medicamentos de EE.UU.) como prueba suficiente para comercializar medicamentos y dispositivos médicos en el mercado local, eliminando barreras burocráticas históricas.
El factor estratégico: Cobre, Litio y el RIGI
En materia de minería, el texto es contundente: Argentina se compromete a priorizar a Estados Unidos como socio inversor para el cobre, litio y otros minerales críticos. La letra chica del acuerdo apunta a blindar estas inversiones frente a "economías que manipulan el mercado" (en clara referencia a la influencia de China).
El Gobierno nacional actuará como facilitador ante las provincias y acelerará la aprobación de proyectos a través del RIGI (Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones). Esta bajada de línea busca garantizar a las empresas norteamericanas un flujo seguro de materiales esenciales para la transición energética global a cambio de infraestructura y tecnología.
El camino legislativo y la entrada en vigencia
A pesar del apretón de manos entre el canciller Pablo Quirno y el representante Jamieson Greer, el acuerdo no será de aplicación inmediata. El documento debe ser enviado al Congreso de la Nación para su tratamiento, donde el oficialismo pondrá a prueba su capacidad de rosca política para obtener la ratificación.
Plazos: El pacto entraría en vigencia 60 días después de que ambas partes notifiquen la finalización de sus procedimientos legales.
Contexto Político: La firma se cerró tras la visita de Milei a la Casa Blanca, marcando el punto más alto del alineamiento con la gestión Trump.
La apuesta de la Casa Rosada es que los legisladores entiendan la magnitud de esta "oportunidad sin precedentes" que busca sacar a la Argentina del aislamiento comercial y atraer dólares frescos mediante una integración directa con la principal potencia del mundo.