Argentina compra US$808 millones en DEG a EE.UU. para pagarle al FMI: la operación revela la fragilidad de las reservas en la antesala de la revisión del acuerdo.
En una maniobra cambiaria de última hora, el Gobierno adquirió Derechos Especiales de Giro al Departamento del Tesoro estadounidense para afrontar un vencimiento de intereses impostergable por US$808 millones con el Fondo Monetario Internacional (FMI), previsto para este domingo 1° de febrero.
La operación, desconocida en los balances oficiales del Banco Central (BCRA) pero registrada en Washington, expone la crítica situación de liquidez internacional del país, que cerró 2025 con un incumplimiento severo en la meta de reservas netas —de –US$14.100 millones frente a un objetivo de –US$1.000 millones— y se juega en febrero la aprobación de la segunda revisión del programa de US$20.000 millones.
Una operación puntual para evitar el default técnico
La transacción se concretó la semana pasada a través del Exchange Stabilization Fund (ESF) —el fondo de estabilización cambiaria del Tesoro estadounidense— y no representa una nueva activación del swap de monedas entre ambos países, sino una compra habitual de DEG, el activo global creado por el propio FMI. Según fuentes oficiales consultadas por LA NACION, el pago se hará efectivo en las próximas horas y cumple con una obligación que no admite postergación ni unificación con otros vencimientos, a diferencia de los pagos de capital.
Esta no es la primera vez que la Administración de Javier Milei recurre a Washington en la víspera de un vencimiento con el organismo multilateral. El 10 de octubre pasado, el Departamento del Tesoro transfirió US$872 millones que sí formaron parte del intercambio de monedas. La diferencia sustancial ahora es que dicho swap —utilizado en cerca de US$2.500 millones durante la tensión financiera previa a las elecciones legislativas de octubre de 2025— fue cancelado íntegramente en diciembre último, según confirmó el propio BCRA. La compra actual, por tanto, es una operación aislada que evidencia la imposibilidad de afrontar los compromisos con recursos propios.
Ni el BCRA ni el Tesoro estadounidense revelaron las condiciones financieras ni la tasa de interés aplicada a la operación, aunque el secretario del Tesoro, Scott Bessent, afirmó públicamente que generó "ganancias para el pueblo estadounidense". Desde la autoridad monetaria local, se limitaron a señalar que la cancelación del swap previo se realizó mediante un préstamo con un organismo internacional distinto del FMI, sin precisar si el Bank for International Settlements (BIS) actuó como contraparte ni si se utilizó oro como garantía, una hipótesis que circula en el mercado y que explicaría la reticencia oficial a brindar detalles.
El agujero de las reservas: el talón de Aquiles del programa
La urgencia por conseguir divisas no es casual. La Argentina enfrenta en febrero la segunda revisión del acuerdo de US$20.000 millones firmado en abril de 2025, y la cuestión de las reservas internacionales netas será el eje central del examen técnico. Según la metodología del FMI, las reservas netas cerraron 2025 en torno a –US$14.100 millones, un desvío negativo superior a los US$13.000 millones respecto de la meta revisada de –US$1.000 millones, a pesar de que el propio organismo había flexibilizado el objetivo en US$6.500 millones durante las renegociaciones.
Este incumplimiento estructural obligará al ministro de Economía, Luis Caputo, a solicitar una dispensa (waiver) y a negociar una reformulación de las metas cuando la misión del FMI arribe al país en las próximas semanas. De la aprobación de esta revisión depende un desembolso crucial de US$1.000 millones que el Gobierno necesita para seguir financiando el cepo cambiario y atenuar la presión sobre el tipo de cambio oficial, que flota dentro de bandas ajustadas mensualmente por inflación pasada.
El contraste entre los números crudos y la retórica oficial quedó expuesto durante el Foro Económico Mundial de Davos, donde Caputo mantuvo un encuentro informal con la directora gerenta del FMI, Kristalina Georgieva. La titular del organismo elogió "el progreso en la acumulación de reservas" y el desempeño económico reciente, pero en Buenos Aires la realidad muestra que cada dólar que compra el BCRA se evapora en pagos de deuda: en enero, las adquisiciones por más de US$1.100 millones fueron equivalentes a los vencimientos del Tesoro por más de US$1.200 millones en el mismo período, dejando el stock de reservas bajo estrés crónico.
Sin mercados y con la mira puesta en la "rosca" política
La imposibilidad de recomponer las reservas mediante financiamiento voluntario complica el panorama. Aunque el riesgo país descendió por debajo de los 500 puntos básicos —un nivel que históricamente habilitaría el regreso a los mercados internacionales de deuda—, el Ministerio de Economía descartó por ahora emitir nuevos títulos soberanos. Las razones son tácticas y estratégicas: evitar convalidar tasas que no reflejan los fundamentos reales de la economía, no competir con el sector privado por fondos limitados, y evaluar alternativas de refinanciamiento bilaterales o multilaterales menos onerosas.
Sin embargo, esta autarquía financiera forzada tiene un costo político elevado. La dependencia absoluta del FMI y la necesidad de acudir a Washington para pagarle a Washington (vía FMI) ilustran la precariedad del sendero de estabilización cambiaria. Mientras el Gobierno busca la bajada de línea del Tesoro estadounidense para sortear el corto plazo, la oposición ya agita el fantasma de una nueva reestructuración de deuda, y los inversores internacionales observan con cautela si la Argentina podrá cumplir, en la próxima revisión, metas más realistas que no exijan operaciones contables de último momento para evitar un default técnico.