La estrategia apunta a captar divisas del mercado local para afrontar el vencimiento de u$s4.200 millones del 9 de julio, sin recurrir a colocaciones internacionales imposibles con el riesgo país por encima de los 500 puntos.

La estrategia del "canuto"
Luis Caputo avanza con una táctica de acumulación gradual que los operadores del mercado ya bautizaron como el "plan Guillermo Francella": al estilo del personaje Eliseo de la serie "El Encargado", que ahorraba "peso por peso, uno arriba del otro", el ministro busca juntar los us2.100millones ??necesarios para completar el pagode?? us4.200 millones que vence el 9 de julio próximo.

La segunda colocación de títulos Bonar 2027, realizada ayer por us150millones ??,se suma a los?? u s250 millones obtenidos en la licitación de finales de febrero. El Tesoro ya acumula us400 millones?? y, según las cuentas del mercado, disponede ??algo más de us2.000 millones adicionales. Faltarían u$s1.700 millones para cubrir el vencimiento de julio —una cifra que, a este ritmo de colocaciones mensuales, el Gobierno estima alcanzable en tiempo y forma.

"Todo lo obtenido irá a una cuenta específica para el pago de los bonos Bonares y Globales emitidos durante el gobierno de Alberto Fernández", precisan fuentes oficiales.

El Bonar 2027: un bono diseñado para la cautela
El instrumento financiero elegido por Caputo tiene características que lo convierten en una opción conservadora dentro del universo de la deuda argentina:
Rendimiento: 6% anual en dólares (inferior al 7,5%-9% del resto de la deuda argentina).
Frecuencia de pago: Intereses mensuales, liquidados cada 30 días en cuentas comitentes.
Duración: Aproximadamente 20 meses, con vencimiento en octubre de 2027.
Devolución de capital: Al final del plazo.

El vencimiento en octubre de 2027 es clave: cae justo en el mes de las elecciones presidenciales, cuando se definirá la sucesión de Javier Milei (o su continuidad). Los analistas consideran esto un "cobro garantizado" —ningún gobierno, en plena campaña, puede permitirse un default selectivo sobre este papel.

Se trata de un bono diseñado para mantenimiento en cuenta, no para trading. La oferta será acotada, lo que probablemente genere un precio de corte alto y una renta fija mensual previsible. No es para especuladores que apuestan a saltos de precio, sino para inversores que priorizan ingresos mensuales en dólares y estabilidad sobre la volatidad.

Por qué no ir a los mercados internacionales
El contexto global cierra la puerta a alternativas más tradicionales. Paraguay colocó ayer deuda por u$s1.000 millones a una tasa del 8% anual, y eso que cuenta con grado de inversión. Para la Argentina, con un riesgo país que supera los 500 puntos básicos, las tasas serían de dos dígitos —un costo imposible de asumir.

Por eso cobra fuerza la especulación de profundizar y acelerar el camino abierto por el Bonar 2027. El mercado local de dólares ofrece una salida viable: los depósitos en divisas del sistema financiero local alcanzan los u$s42.000 millones, con rendimientos bancarios inferiores al 1% anual. Hay potencial demanda de un instrumento que pague 6% en dólares con cobro seguro y plazo corto.

El riesgo: competir con el sector privado por los dólares
La estrategia no está exenta de cuestionamientos. El Gobierno competirá con los privados por los dólares del mercado local —una fuente de financiamiento que estaba destinada a emprendimientos exportadores y proyectos de crecimiento. Si el Estado absorbe esas divisas, las tasas de interés pueden subir y las empresas con alta capacidad de desarrollo perderán su mejor fuente de crédito.

La situación se agrava porque la posibilidad de financiamiento internacional también está complicada para las compañías argentinas, incluso para las vinculadas a Vaca Muerta. El cuello de botella podría afectar la inversión productiva justo cuando el sector energético muestra señales de dinamismo.

La variable clave: la Ley de Inocencia Fiscal
Hay una salida potencial para este dilema: que la Ley de Inocencia Fiscal funcione como disparador de la dolarización de los colchones. Si los billetes guardados bajo el colchón comienzan a ingresar al sistema formal —bancos, billeteras virtuales y fondos de inversión— el mercado local se expandiría sin afectar el crédito al sector privado.

La cifra necesaria no es enorme: con u$s1.700 millones que ingresen al mercado formal, el Gobierno cubriría su objetivo sin tensionar la oferta de divisas para la actividad productiva. El éxito de la regularización tributaria, entonces, se convierte en una variable crítica para el "plan Francella".

Perspectivas: ¿hacia dónde apunta Caputo?
El ministro ya anticipó que volverá en marzo de 2026 con nuevas operaciones similares, replicando el formato de deuda de corto plazo. La lógica es clara: captar dólares locales, evitar el mercado internacional, y llegar a julio con los fondos garantizados.

La estrategia refleja la pragmatismo del equipo económico frente a restricciones severas. No es una solución estructural —no resuelve el problema de la sostenibilidad de la deuda a mediano plazo— pero permite ganar tiempo, despejar incertidumbres del segundo semestre y evitar un default que complicaría aún más el acceso al financiamiento externo.

El "plan Francella" es, en definitiva, una apuesta a la cautela del ahorrista argentino: ofrecerle un instrumento conservador, de cobro mensual y vencimiento corto, para que elija financiar al Estado antes que mantener sus dólares inmovilizados o en el exterior. La pregunta es si el mercado responderá con la misma lógica que el personaje de Eliseo: confiar en que el "canuto" se complete peso por peso, o dólar por dólar.