La maniobra enfrenta trabas constitucionales insalvables sin reforma, mientras el peronismo ya anticipa la jugada y los libertarios avanzan con la eliminación de las PASO.
El dilema en la cúpula del poder
El gobierno de Javier Milei analiza la posibilidad de adelantar las elecciones presidenciales para mayo de 2027, una decisión que depende de las proyecciones económicas y que divide al núcleo duro del oficialismo.
Los optimistas sostienen que hay que mantener la fecha de octubre porque para ese momento la economía ya habrá "pegado la vuelta" del ajuste y estará generando empleo y consumo. Los impulsores del adelantamiento, en cambio, advierten que el año próximo se agravará la desconfianza del mercado ante la posibilidad de que Milei no se reelija, disparando nuevamente el riesgo país como ocurrió entre septiembre y octubre de 2024.
La Argentina debe enfrentar en 2027 pagos de deuda externa por USD 28.000 millones. Para el ala dura del gobierno, despejar las dudas sobre la reelección lo antes posible permitiría comprimir el riesgo país y volver a los mercados voluntarios de deuda, donde el equipo económico ya muestra dificultades —como se evidenció en la licitación de deuda de este lunes.
El cálculo político: acortarle el tiempo al peronismo
El agregado político no es menor. Adelantar las elecciones y eliminar las PASO acortaría las chances del peronismo de ordenarse y sintetizar un candidato competitivo. Las encuestas, que muestran una caída persistente de la imagen de Milei, ofrecen un incentivo adicional para anticipar los comicios.
El primer en advertirlo públicamente fue el senador peronista Sergio Uñac, quien envió una carta al PJ para plantear que el peronismo debía definir su candidato en internas partidarias antes de que termine el año. "El impacto y las consecuencias negativas de las políticas de ajuste se profundizan", sostuvo el sanjuanino, advirtiendo que "debido a la aceleración del descontento social, es posible que se busque adelantar la fecha de los comicios para el primer semestre del 2027".
La hipótesis fue confirmada como debate abierto por funcionarios del gobierno nacional y un gobernador dialoguista. "Hay intendentes del Conurbano que ya están trabajando con esa posibilidad en mente", agregó un legislador libertario.
La traba constitucional: sin reforma, imposible
La posibilidad de adelantar las presidenciales a mayo enfrenta obstáculos legales insalvables. El artículo 95 de la Constitución Nacional, tras la reforma de 1994, establece que las elecciones deben realizarse dentro de los 60 días previos a la conclusión del mandato en curso.
"Para adelantarlas a mayo habría que cambiar la Constitución", explicó un ex funcionario de la Dirección Nacional Electoral.
Sin una reforma constitucional, lo máximo que podría adelantarse es al 10 de octubre de 2027 —es decir, prácticamente nada.
En una provincia que oscila entre la conciliación y la confrontación con el gobierno, admitieron que el oficialismo blanqueó sus intenciones. "Nosotros teníamos prevista nuestra elección provincial en junio pero la tendríamos que llevar a octubre, porque si la primera vuelta nacional fuera en mayo, el balotaje podría caer en junio", precisaron fuentes provinciales.
La advertencia de los "experimentados"
Algunos dirigentes libertarios con mayor trayectoria política despiertan alarmas. "Adelantar elecciones es de looser, lo hizo Alfonsín y así le fue", afirmó uno de ellos, en referencia a la derrota del radical en 1989 tras anticipar los comicios en medio de la hiperinflación.
Plan B: eliminar las PASO e implantar la boleta única
Mientras el debate sobre las fechas choca contra la Constitución, los libertarios avanzan con la parte del plan que sí puede ejecutarse sin reforma. Diego Santilli y Patricia Bullrich organizaron una reunión con legisladores y jueces electorales para discutir la eliminación de las PASO —suspendidas pero no eliminadas en 2025— y la implantación del sistema de boleta única en la presidencial.
En ese encuentro nadie mencionó el adelantamiento de la fecha, porque la reforma planteada ya encierra desafíos importantes. "La boleta única junto a la eliminación de las PASO puede generar una terrible dispersión del voto: hay 37 partidos en condiciones de competir para la categoría presidencial", explicó un diputado.
La boleta única permitiría que un candidato sin estructura nacional pero con buena imagen —como la vicepresidenta Victoria Villarruel— se presente en las presidenciales, con resultados impredecibles para la coalición gobernante.